Siento golpear la lluvia tras el cristal.
Cientos de hojas perezosas, inundan las calles mojadas anunciando la pronta llegada del invierno.
Cientos de hojas perezosas, inundan las calles mojadas anunciando la pronta llegada del invierno.
Desde mi ventana, diviso la gente pasar. La veo correr hacía sus hogares.
La calle es un completo hervidero de emociones.
Centenares de sensaciones se agrupan entre si,
para resguardarse del agua que cae sin cesar.
La calle es un completo hervidero de emociones.
Centenares de sensaciones se agrupan entre si,
para resguardarse del agua que cae sin cesar.
Hoy recuerdo como te conocí, aquel día de casualidad.
Tú me ofreciste cobijo bajo tu amplio paraguas y yo, empapada me acerque a ti resguardándome de aquel chaparrón, y ahí empezó todo.
Tú me ofreciste cobijo bajo tu amplio paraguas y yo, empapada me acerque a ti resguardándome de aquel chaparrón, y ahí empezó todo.
Nunca me importó que no fueras muy alto y que por ello aquel día, poco me
resguardara tu amparo.
Tampoco me importo el que no tuvieras un escultural cuerpo al rodearme con tu brazo y llevarme hacia ti.
resguardara tu amparo.
Tampoco me importo el que no tuvieras un escultural cuerpo al rodearme con tu brazo y llevarme hacia ti.
Verdaderamente, siempre me importaron tus palabras y las connotaciones que éstas tenían sobre mi persona.
Recuerdo que posteriormente llegaron las largas noches de charlas, las risas y entre anécdotas de cosas tontas, le iba dando más importancia a nuestra relación.
En el pasar del tiempo, me aferraba a ti con la única esperanza de recibir tu apego.
En el pasar del tiempo, me aferraba a ti con la única esperanza de recibir tu apego.
Sobre mi cama recuerdo como aquel día lluvioso me despojaste de mis mojadas vestimentas, para ofrecerme el calor de tu cuerpo y allí, sentí tu alivio dentro de mí.
Al notarte bien adentro, percibí al unísono, todas y cada una de las palabras que habían ensanchado mi sensibilidad.
Las noté retumbar una y otra vez al mismo compás que nuestras caderas.
Sentí como en una composición perfecta tramabas los acordes, bordando con tus labios una a una las notas, sobre un enorme pentagrama de piel.
Las noté retumbar una y otra vez al mismo compás que nuestras caderas.
Sentí como en una composición perfecta tramabas los acordes, bordando con tus labios una a una las notas, sobre un enorme pentagrama de piel.
Ambos, tú con tus caricias y yo con mis gritos, confeccionamos una armónica melodía de seducción.
Ahora, sobre mi cama todas y cada una de las cartas que jamás te dí. Ellas desdibujan tu presencia y anuncian tu lejana ausencia.
Hoy mi corazón esta seco y en la calle, sigue lloviendo.

Me gusta más tu estilo así, con muy pocos adjetivos.
ResponderEliminarNotarte bien adentro. Sería increible saber lo que sentís.
ResponderEliminarKENIT
Gracias por acabar la historia ;)
ResponderEliminarMe pareces fantástica, te animo a que sigas escribiendo!!!!
ResponderEliminarGenaial Reina, sempre ho has sigut!!!!
Eli Sauqui
me gusta, es una lastima que la creacion de cada uno, acabe perdiendose en los entresijos y rutinas de esta vida,tu escritura melodica es una pasada, hay que seguir escribiendo.
ResponderEliminarBonitos escritos Anais, es una buena mezcla de sensualidad, pasión y erotismo. Buena selección fotográfica... el hecho de que combines tu propia esencia con la de otros artistas y modelos es genial.
ResponderEliminarbesos
Una combinación estupenda. Me encanta!
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